Conmutativamente hablando…

Recuperamos este artículo «Conmutativamente hablando…» del año 2017. Ya han pasado 5 años, aunque en concepto nos parece interesante pues creemos que en esencia poco ha cambiado el escenario. Esperamos que os guste.

conmutativamente hablando...

Pues ya estamos aquí, en el año 2017, y ya hemos comenzado otro tramo del futuro, que ya es presente. Quizá sea interesante echar la vista atrás y ver el camino recorrido, y analizar las previsiones de lo que serían nuestras metas. Ahora, que establecidos ya en el futuro el oficio de adivino o profeta es mucho más sencillo, resulta especialmente interesante el ejercicio de analizar qué hemos conseguido y dónde nos encontramos. Vamos a centrarnos en algo que a mí personalmente me fascina, y tengo la suerte de que constituya mi forma de vida, el sector de los contenidos digitales. Vaya por delante que soy un fervoroso creyente en los contenidos digitales y que pese a lo que pueda parecer soy optimista en lo que a este mercado se refiere. Ya está, lo he dicho, seguro que después alguno dirá: «Anda, que…»

«en España, la importancia estratégica de la economía digital y de los contenidos digitales ha sido reconocida por la Agenda Digital para España como motor de crecimiento, de empleo y de oportunidades futuras«

En los últimos años hemos asistido a numerosos estudios, planes y programas enfocados a poner en valor y facilitar el desarrollo del mercado de los contenidos digitales. Puede ser que el más ambicioso de la Agenda Digital para España, que estableció, y cito textualmente que «en España, la importancia estratégica de la economía digital y de los contenidos digitales ha sido reconocida por la Agenda Digital para España como motor de crecimiento, de empleo y de oportunidades futuras».

Pues bien, ya estamos en el espacio de «las oportunidades futuras». Algunas de las herramientas desarrolladas dentro de la Agenda, como el Plan de Confianza en el Ámbito Digital, ya ni siquiera son «futuras» sino «pasadas», pues la vigencia del Plan expiró el año 2015. ¿Y bien? Pues nada, que simplemente me parece que en esto del mundo digital nos hemos subido a la máquina del tiempo y hemos parado el reloj. Han pasado más de treinta años desde que se comenzó a hablar de nuevas tecnologías, y sorprendentemente siguen siendo nuevas. De igual modo, de forma recurrente los contenidos digitales siguen presentándose como una «oportunidad de futuro».

Poco o nada tiene que ver el sector de los contenidos digitales con el de la digitalización de contenidos.

Veamos un análisis simple que nos lleva a una reflexión interesante. El sector de los contenidos no está bendecido, a diferencia del producto, por la propiedad conmutativa. Por ello, poco o nada tiene que ver el sector de los contenidos digitales con el de la digitalización de contenidos. Parece ser, a tenor de los diferentes análisis sectoriales, que es este último el que preocupa y en el que ponemos todos los esfuerzos, cuando resulta que donde se implantan las pymes que constituyen el tejido de este sector es en el primero. Curioso, ¿no?

Tanto en la Agenda Digital como en el Plan de Confianza, o más concretamente en el Plan de Impulso de la Economía Digital y los Contenidos Digitales, podemos encontrar en sus diferentes objetivos y ejes iniciativas industriales encaminadas a aumentar el tamaño de las empresas y fomentar su interrelación, así como líneas de innovación e internacionalización. Pues bien, miremos nuestra región: aquí las empresas de base tecnológica asentadas en el sector de los contenidos digitales alcanzan la categoría de multinacional al llegar a los cinco trabajadores; y la internacionalización, al visitar el barrio de al lado. Y sin embargo los resultados de estos planes son muchísimo más esperanzadores que mis palabras, y esto es… No, por Dios, nadie miente.

El problema es que hablamos de contenidos digitales cuando queremos decir digitalización de contenidos. Cuando lo que queremos es vender el libro digitalizado en Internet y con un modelo de negocio acorde con los nuevos soportes. Y claro, como decía antes, aquí es donde no se cumple la propiedad conmutativa. El mercado de la digitalización de contenidos es importante y requiere de una adaptación para permitir que siga siendo competitivo, pero no por ser digital, sino para que pueda adaptarse a lo digital.

Debería explorar más el camino ya recorrido en la digitalización de los modelos de negocio.

Y entonces, el mercado de los contenidos digitales, ¿qué? Porque de forma recurrente podemos encontrar titulares que hablan de éxitos de pequeñas empresas que despuntan en el sector y ofrecen unas muy interesantes expectativas de futuro. Pues sí, eso es, son titulares, son expectativas de futuro y sí, son pequeñas empresas. Por dar alguna receta: ya que es éste un mercado puramente digital, debería explorar más el camino ya recorrido en la digitalización de los modelos de negocio, pues ahí puede encontrar un mayor grado de competitividad.

Existe otro gran punto que diferencia a nuestros dos actores: mientras que en la digitalización de contenidos encontramos grandes proyectos tractores, impulsados por compañías con un tamaño más que importante, en los contenidos digitales no existen grandes campeones que desarrollen ese efecto tractor en el sector. Necesitamos empresas potentes que tiren con fuerza de él.

¿Parezco pesimista? Solo puedo decir que tal y como afirmé en mi primer párrafo soy un gran optimista. Creo muy necesario seguir con el esfuerzo, porque tanto talento tiene que conducir hacia algo bueno. Para ello deberíamos empeñarnos en apoyar y ampliar las estrategias hacia la consolidación de las empresas, y que estas cojan un tamaño adecuado que les permita crecer y realmente ser ese motor de empleo del que hablamos siempre, e incluso competir en un escenario internacional. Apoyar el talento es necesario, es evidente, pero continuar después con el respaldo a esas ideas para que conduzcan a la consolidación de los proyectos en empresas fuertes es más necesario aún. Si queremos hablar de industria, claro; si no, seguiremos hablando de talento y de oportunidades futuras. La oportunidad existe, vamos a por ella.